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Como estimular nuestro lado creativo (1ª parte)

Hay momentos en que la falta de ideas nos lleva al desánimo. En esa situación algunos optan por no hacer nada, esperando mejores tiempos, o esperando quizás algo que les inspire, que les saque de ese bloqueo mental.

Esos periodos de sequía intelectual, los hemos pasado casi todos los que nos dedicamos al arte. A algunos les duran mas tiempo, a otros menos, depende de la persona, puede durar meses y hasta años.

¿Que hacer en esos momentos cuando las ideas no fluyen como quisiéramos?

¿Que hacer cuando vamos al Estudio, dispuestos a pintar pero no sabemos por donde empezar?

¿Como estimular nuestro lado creativo?

Bueno, voy a explicar lo que me ha servido a mi.

En una ocasión llevaba varios meses sin pintar y no sabía como volver a retomar la pintura. Todas las ideas que se me ocurrían, las desechaba por no parecerme válidas. Le daba vueltas a la cabeza a ver si me surgía alguna línea a seguir y nada. Entonces decidí empezar por lo que me parecía mas difícil, pensando (esa es una vieja teoría mía) que si hacia lo mas difícil, luego lo mas fácil vendría de manera fluida. Los que me conocéis sabéis que suelo pintar mas sobre lienzo que sobre papel. Pues bien me pareció que empezar haciendo grabados monotipos sobre papel, seria lo más adecuado para el momento, por la dificultad que supone para mi.

Antes de empezar con los monotipos y en los primeros momentos sentía mucha ansiedad, que se fue calmando conforme fui desarrollando la idea central y pasando a la acción. La idea, el tema que se me ocurrió contestaba a mi pregunta de ¿que es lo que mas me gusta? y la respuesta fue, me encanta el románico y los libros iluminados. Y así elegí el tema.

Después de esa serie de 14 monotipos, inmediatamente pase a pintar sobre lienzo y tal como supuse , me fue mas fácil, porque ya había un hilo conductor, era una continuación de la otra serie, donde ya de antemano había resuelto los problemas, y se habia estimulado mi creatividad, de manera que ya no quería parar de pintar. Tenía que sacar todas esas ideas que bullian en mi mente.

¿Que es lo que me sirvió en la segunda serie sobre lienzo? Pues lo que se llama asociación de ideas. De una idea principal, pueden surgir muchas ideas, hasta el infinito. Aprovechar lo que ya tenemos. No despreciar lo hecho anteriormente. Se trata de hacer combinaciones, acortar, alargar, cambiar los colores, etc.

Leía un día a Luis Gordillo que decía algo así como, que cuando tiene periodos de sequía, sigue pintando y si le salen cuadros malos, no los tira, porque luego con el tiempo se ha dado cuenta de que algunos no eran tan malos.

También leí un texto donde hablaban que para estimular la creatividad, es bueno mirar revistas que habitualmente no se nos ocurriría mirar, por no ser de nuestro interés. Por ejemplo una revista científica o de motos, etc. si no somos científicos ni moteros.

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El Arte y los mundos personales

Hace años, en 1997, leí una frase en una revista que me impactó y que hice mía al instante. La escribí en un folio con letras de molde grandes y la tenía siempre a la vista. Hoy rebuscando entre los papeles la he encontrado y la quiero compartir aquí con vosotros, porque me parece esencial.

En ese momento que llegó la frase hasta mí, yo estaba pintando como una posesa y había tomado la determinación de dedicarme al arte por encima de cualquier otra cosa. Ya quería dejar atrás mi tendencia a la dispersión, nos pasa a los que somos curiosos por naturaleza, y centrarme en lo que me gustaba, La Pintura. Fueron tres años febríles, donde hacía el horario de un oficinista y más. Me levantaba y a pintar y me acostaba pintando. Sabía que tenía mucho camino por recorrer y lo quería recorrer en el menor tiempo posible, ya no era una jovencita y me urgía aprender rápido. Me decía a mi misma “Si pinto más horas al día, en tres años pintaré lo que hubiera pintado en diez”.

Esos eran los planteamientos que me hacía. Y además para aprender tenía que experimentar y a eso dediqué esos tres años intensivos, a experimentar, investigar, pintar y despintar, manchar, estropear…, o sea al puro experimento. Probé técnicas diversas, algunas imposibles de compaginar sin hacer peligrar la durabilidad de la obra. Las leyes básicas de la pintura casi no existían para mí. Una de las anécdotas que recuerdo de ese tiempo, es que un día pinté un lienzo y le dí cera caliente encima con una espátula y luego lo enrolle y me fuí orgullosa de mi obra, a ver a un galerísta. Cuando llegué a la galería desplegué el lienzo ante el galerísta y empezaron a caerse los trozos de cera al suelo.

¡Que bochorno! Salí de la galería un poco conmocionada de la situación vivída, pero cuando llegué a casa me reí a carcajadas, recordando la escena.

Durante esos años y posteriores una cosa siempre tenía en mente, crear mi mundo personal. Por raro que fuera. Mucha gente me decía que le parecía raro lo que pintaba o que le inquietaba lo que veía en mis pinturas. Pero esa era mi simbología, mis imágenes. La estética que me había de servir para contar lo que quería contar.

La frase vino a reforzar lo que yo pensaba que tenía que hacer en esos momentos de dudas de todo comienzo. He aquí la frase:

“He repetido en diversas ocasiones que solamente los mundos personales e unívocos creados por los propios artístas son los únicos capaces de salir adelante, ajenos a las corrientes de moda que cada día más, nos invaden”. Joan Gil (Crítico de arte)

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En las frescas mañanas escogidas

De flores y esmeraldas,
en las frescas mañanas escogidas,
haremos las guinaldas
en tu amor florescidas
y en un cabello mio entretexidas.
(San Juan de la Cruz)
Estos son los versos que figuran en el monotipo de la entrada anterior. Toda esta serie lleva versos de autores del siglo XVI . Estuve días y días escogiéndolos cuidadosamente. Quería que fueran algo muy especial. Quería que sonaran a fuentes de agua fresca . Que me trajeran el olor de los bosques. Sensaciones verdes y placenteras.