Tenía 15 años y ese aspecto que veis en la foto, ya sé tengo los pelos a la cara, pero era la moda de Françoise Hardy. Y mi madre «quítate esos pelos de la cara» frase que repetía varias veces al día, junto con otra «ponte derecha».
Cuando tenía 17 años entré como meritoria en una oficina. Y en mi primer día de trabajo…
Mi jefe me dijo «toma esta carta y haz un sobre…, mismo a mano», frase ambigua donde las haya, pero a mí en ese momento no me lo pareció y ni corta ni perezosa, saqué un sobre del armario de los materiales de oficina para tenerlo de muestra, y me lo puse delante, cogí las tijeras y un folio en blanco y de forma paciente y concienzuda fui haciendo mi sobre a mano, tardé un poco por mi afán de quedar bien mi primer día, corté y pegué todas las partes.
Y una vez acabado se lo enseñé a mi jefe orgullosa de lo bien que me había quedado, ¡el hombre se quedó estupefacto!…, ja, ja, ja, y solo alcanzó a decir «no, no hacia falta, eh…, está bien eh…, quería decir que escribieras la dirección a mano…»
Ni que decir tiene lo poco rentable que yo parecía para esa empresa.
Esta obra es de una foto de cuando me dedicaba a robarle los muñecos a las otras niñas que estaban en el parque. En ese parque de Cádiz, donde íbamos a recoger hojas de morera para dar de comer a los gusanos de seda que criábamos mi hermano y yo en mi casa en cajas de zapatos. En el parque, había una fuente en la que para beber del caño, le poníamos una hoja de un árbol para dirigir mejor el agua hacia la boca.

