Yo tengo un deseo.
Yo tengo un deseo.
Yo tengo un deseo.
Al deseo hay que mimarlo, vestirlo, alimentarlo cada día como si de un bebé se tratase, soñarlo, alentarlo, hasta que se convierta en un deseo poderoso.
Nuestro deseo ha de ser legítimo y no causar mal a nadie, en todo caso que sea beneficioso para otras personas.
Decidir con determinación que nuestro deseo se va a cumplir, porque no vamos a hacer otra cosa hasta que suceda, no hay lugar para la duda.
Insistir una y otra vez hasta que lo consigamos.
No importa si los demás no creen en ti y reconócelo tu también a veces dudas de tus capacidades para conseguir lo que deseas.
No importa la edad que tengas.
No importa si tienes dinero o no.
No importa si no tienes estudios.
No importa si crees que no eres inteligente.
No importa si ya has tenido varios fracasos, porque lo que realmente importa es tu voluntad y determinación para ser como la gota que cae y cae sobre la roca hasta que la perfora.
Solo te hace falta:
Un deseo ardiente dentro de tu pecho.
Una mente fría para hacer las acciones necesarias y concretas para que tu deseo se convierta en realidad.
El deseo
Hola Ana qué bonito lo que propones, yo creo que lo estoy cumpliendo casi todo, a ver qué pasa en los próximos tiempos. Extraño tus entradas, seguro que es que estás trabajando mucho.
Respecto a lo que me cuentas en tu comentario, es verdad que estoy tendiendo hacia la abstracción, aunque siempre nadaré ahí entre dos aguas, creo, no sé, de repente termino haciendo dos planos como Rothko y me quedo tan ancha. jajaja.
Un beso muy grande, Isabel