Sigo estos días dándole vueltas a la cabeza sobre mi monotema «el estilo» y como conjugar libertad con crear marca.
He decidido que, puesto que no puedo resolver este asunto en este momento, voy a seguir en mis derivas, trabajando y Dios proveerá.
Sí, porque me resulta imposible acotar, por ejemplo los colores. Tanto es así, que me he sorprendido pintando en unos colores demasiado contrastados para lo que es mi manera de pintar, ya que me gusta más matizar los colores, pero no sé porqué esto es lo que ha pasado.
Esto es lo que he estado pintado esta semana. Aquí el proceso, aunque aún no está acabada.
Yo creo que me ha traicionado el formato, bases con diferentes medidas, piden colores y formas diferentes.
Entonces, ¡claro! el Maestro Picasso, vino a sacarme de mi zozobra, de mi «sinvivir» de mis dudas existenciales, de mi vagar mentalmente como alma en pena…, aunque para que nos vamos a engañar, esta comparación no se sostiene demasiado, pero es aquello de decir «Si él tenía razón, yo también»
Picasso era un ecléptico total, manejaba un sinfín de estilos. Era capaz de pintar a la vez, cuadros con diferentes estilos, pero daba igual, era un genio inabarcable. Había que echarle de comer aparte. No era de este mundo.
Entonces me asaltan otras reflexiones. Los tiempos de Picasso, no son los de ahora. Quizás porque ahora somos un batallón de artistas, y de ahí la importancia de tener un estilo reconocible, que nos diferencie de los demás.
Mi «problema» o tendencia, es que no me gusta aburrirme, me divierte sorprenderme a mi misma. Y claro eso hace que no pueda acotar demasiado. Como será la cosa, que muchas veces, cuando estoy pintando, estoy tan metida en el cuadro, que sin dejar de pintar, con la mano que tengo libre, cojo un color, sin mirar cual es y lo aplico tal cual, porque en ese momento de febril creación, no tengo tiempo de estar buscando el color apropiado y porque sé que después sabré como combinarlo con los demás.
Soy una persona equilibrada. No tengo cambios bruscos de carácter, siempre estoy igual, más o menos, entonces mi pintura debería ser mas lineal, pero mi mente creativa, es loca. Siempre tengo muchas ideas, bullendo por salir. Ideas que tengo que domar un poco, porque el día sólo tiene 24 horas y tengo que procurar ser práctica, para no irme por los cerros de Úbeda y resultar poco efectiva.
Después de toda esta exposición sobre mis comeduras de coco de estos días, he decidido seguir trabajando como surja y lo que surja, y que el espectador junte los trocitos del puzzle y reconozca en mis obras, mi estilo, o el hilo conductor que une todo mi trabajo, que en el fondo, está ahí. No puedo hacer más, me doy cuenta que estoy metida en una crisis artística.
¡Que salga el sol por Antequera!




