Entraba del jardin pensando en mis asuntos, cuando miré para el cielo y apareció ante mí esta belleza de luna llena y rápidamente fuí a buscar la cámara de fotos porque estaba anocheciendo y esa luz era la interesante y no quería que se me escapara.
Y ese momento mágico donde parece que todo se para, el ruido interno y externo y da paso a la serenidad, a la majestuosidad de la Luna suspendida en un cielo azul antracita.
Una vez más se impone el ritmo de la naturaleza.
Qué lujo haber vivido este momento.




Hola Anita, si no fuese porque sé que has hecho estas fotos en tu tierra, podría pensar que son de Canseco, y que yo misma las he tomado. Las montañas, las nubes y la luna, igualitas, igualitas a como yo las veo en las noches de verano. Verdaderamente yo también me quedo colgada de ellas.
Veo todas tus entradas, y me gusta verte a tí explicando los diversos temas, parece que te conozco de siempre, qué curioso. Aunque en la actualidad no soy muy dada a experimentos matéricos, me encanta ver la ilusión con que nos presentas tus procesos de trabajo.
A ver si me animo y te imito un poco, que estoy un poco perezosa esta temporada. Muchos besos.
Hola Isabelita :) y quien te asegura a ti que no he hecho una visita fugaz y nocturna a Canseco? Ja, ja,ja, no efectivamente es Tenerife y son unas montañas que las tengo a tiro de piedra, oigo a las cabras cuando estan en esa montaña.
Venga, animate! Haz lo que sea pero hazlo. Besos